

Algunas cosas son patrimonio del mundo. Generalmente, las mejores cosas lo son, y el hip hop es una de ellas. Porque, aunque nacido en el Bronx y armado de Pumas de colores, cinturones metalizados, breaks de funk y bailes crujenucas, el hip hop ya es de todas las partes, todos los países. Su lenguaje, las formas físicas (bailadores rotos-graffiti-pinchadisquismo-rimadores) que aquel adoptó para expresar una conciencia de clase, un estado de las cosas de la juventud negro-hispana en el entorno urbano de los Estados Unidos, es un lenguaje tan empático, tan adoptable, tan universal, que –aunque no podría haber nacido en ninguna otra parte- puede reproducirse por todo el globo. Puede reproducirse, en Sevilla, por ejemplo. Y cuando lo hace, lo hizo, fue de una manera tan natural que –como dice el lugar común- parecía que fuera vivido allí toda la vida. Esa situación, la de un rap y hip hop autóctono, andaluz, que es honesto y local y no trata de copiar dogmas ajenos, es la que se desmigaja en este magnífico documental de Juan José Ponce. En él, los raperos Tote King, el grupo SFDK- formado por Zatu Rey y Acción Sánchez -, Juaninacka y Dogma Crew (El Puto Largo, Hijo Pródigo, Legendario y Demonio), además de algunos graffiteros como Logan o SLK, cantan y pintan, se mueven ante la cámara, nos enseñan como se vive el hip hop en Sevilla City. ¿Y cómo se vive? En palabras de Tote King, “Rap es lo que hago, hip hop es lo que vivo, con el sol estudio y por la noche escribo, sé testigo del plan que persigo sin preludios, adjetivos calificativos para mi objetivo, vida sin interludios. ¿Ombligo del mundo? Soy algo más peculiar que el ego profundo de un rapper con fobia social; duermo en literas, mi cuarto es un zulo, formulo historias, libera tu mente como un móvil oscuro, con euforia”. Es un fragmento de su canción “Música para enfermos”, y refleja la actitud de todos estos pequeños guerreros del hip hop hacia su cultura, lo más importante para ellos, lo que les hace ir “p’alante”. Juan José Ponce no se detiene en pormenores matemáticos ni biografías extendidas; la suya es la visión fragmentada, vivida, que nace de la garganta del rapper sevillano, sin florituras ni zarandajas. Sevilla City, por todo lo argumentado, es un documental sincero y directo y muy recomendable, y en nuestras pantallas se antoja como el perfecto complemento a aquel celebrado Underground del pasado In-Edit que documentaba la subcultura Sevillana de los 70.

1. Trust your script. It’s easy to fall in love with something that’s “set funny.” Trust the document that made you want to make the film, even if you wrote it yourself.
2. Make sure every scene has a beginning and ending. This could just mean someone closes a door behind them or puts down a telephone or enters frame. You don’t need to use it in editing, but more often than not, you’ll be happy to have it.
3. Be honest. Always ask yourself if the action/dialogue is honest and real to the situation and the characters. A funny line or a cool shot is not as important as preserving the tonal line of the film.
4. Be prepared. The morning of a shoot day, re-read the scene that precedes and follows the one you are shooting. It’s important to know where your characters just came from and where they are going.
5. Use a hard line on your headphones instead of a wireless set. You’ll hear the dialogue clearer, which is often a better way to measure a performance than watching it.
6. Don’t eat shellfish off the catering truck. Why chance it?
7. Relax. If you are lucky enough to be directing, your nightmares are other people’s dreams. Continuar leyendo ‘Jason Reitman: Things I’ve Learned as a Moviemaker’